Si tu casa en Tenerife es tu segunda residencia, probablemente pasa largas temporadas cerrada. El clima de la isla es suave, pero la humedad, el salitre y una simple fuga sin detectar pueden convertir unas semanas de ausencia en una reparación cara.
Cada mes: lo que no puede esperar
- Ventilar la vivienda para evitar humedad y malos olores.
- Comprobar que no haya fugas de agua en cocina y baños.
- Revisar que persianas y cerraduras funcionen con normalidad.
- Si hay jardín o piscina, mantenimiento básico para que no se deteriore.
Cada trimestre: revisión más a fondo
- Estado de la instalación eléctrica: enchufes, cuadro, posibles humedades cerca de cableado.
- Revisión de electrodomésticos que llevan tiempo sin usarse.
- Comprobación de la fachada y ventanas exteriores, especialmente si hay exposición directa al salitre en zonas costeras.
- Control de plagas preventivo, más relevante en viviendas con jardín.
Antes de cada visita tuya
Encender el agua y la luz con antelación, comprobar el calentador y el aire acondicionado, y hacer una revisión visual general para que, cuando llegues, la casa esté lista de verdad y no tengas que perder tu primer día resolviendo incidencias.
Por qué conviene un plan, no visitas sueltas
Contratar un mantenimiento puntual cuando algo ya ha fallado siempre sale más caro que prevenirlo. Un plan periódico con informe fotográfico te permite ver el estado real de tu vivienda sin tener que estar allí, y adelantarte a los problemas antes de que aparezcan.
En obreko gestionamos segundas residencias en todo Tenerife: revisamos, resolvemos incidencias y te mandamos un informe con fotos después de cada visita.